¡Betty se pensiona!


Legado de la Directora de la biblioteca Village se extiende más allá de los libros
Por Andrés Cruz

“Recuerdo la señora llegó con su hija, que tal vez podía tener 3 años edad, estaba por dar a luz y su esposo no llegaba y ella no sabía qué hacer. Pues tuvimos que llamar una ambulancia, entretener a la niña que terminó yéndose con su madre en la ambulancia, y encontrar al esposo”, cuenta Betty Admishani. Esa situación como tantas otras describe el panorama que la directora de la sucursal de la biblioteca Village y su personal vivirían hasta el día de hoy en la primera biblioteca bilingüe de la ciudad.

“Eran los días en que la gente venía a esta biblioteca para cualquier emergencia, era el 2004 -2005, el pico migratorio cuando recién había llegado mucha gente”, dice Admishani.

La biblioteca acababa de ser inaugurada y su nueva directora se embarcaba por aquel entonces en una aventura que la llevaría a ser más que bibliotecaria. Sería proveedora de servicios sociales básicos, orientadora, líder comunitaria, maestra, promotora de salud, agente de cambio social positivo para una comunidad que daba sus primeros pasos hacia un crecimiento notorio.

En el 2004, el Centro Cardinal Valley había recién trasladado sus servicios de Oxford Circle a su nueva ubicación en Versailles Rd. y la biblioteca Village llenó ese vacío de servicios de todo tipo que se prestaban allí. Limitaciones de transporte y su accesible distancia caminando convertirían por muchos años, y hasta el día de hoy, a la biblioteca Village en un centro de ayuda social y cultural junto con un centro de lectura y ayuda escolar.

“Entre las necesidades que inicialmente tuvimos que cubrir era ayuda con tareas pues los padres no podían leer ni escribir en inglés, y preguntas de dónde ir al doctor, donde consigo medicaid para el niño, mi hermana tiene un dolor de muela terrible y demás. Ayudábamos a lo que se presentaba, y a través de los años hemos mejorado como referir a los servicios existentes en la ciudad”, dice Admishani.

Hoy la biblioteca cuenta con 19 empleados, decenas de programas, un horario de siete días de atención, una asistencia de casi mil personas por día, uso y entrega de circulación de casi 12 mil artículos por mes y un programa de asistencia escolar y cómputo clave para ese sector de la ciudad.

Betti Admishani nació en Cuba y a los nueve años de edad tuvo que huir hacia los Estados Unidos con su familia. Su fascinante historia de vida la llevó a vivir en Irán con su esposo hasta la revolución de 1979. De allí también tuvo que escapar para salvar sus vidas durante esos turbulentos años. Al igual que gran parte de su clientes en Versailles Rd, antes de tomar su trabajo, Betty experimentó de primera mano lo que implicar empezar de cero en un nuevo espacio geográfico y con un idioma diferente.

Después de 14 años, este 28 de febrero Betty Admishani se pensiona como Directora de la Biblioteca Village y es más claro que el agua que su legado se extiende

Betty retires!
Village Branch Library Director leaves a legacy beyond the books
Andrés Cruz


At the Village’s inauguration in 2004, Betty Admishany, as new appointed Library Director, checks out the first book ever at hands of Susy Aparicio, co-founder of the Library from the Hispanic Association . Foto La Voz Inc/Archive

“She arrived with her three year old young daughter, pregnant and about to give birth. She did not know what to do and her husband could not be found. We had to help to entertain the young girl and called the ambulance. The young girl left in the ambulance with her mom and finally we where able to locate the husband”, tells Betty Admishani.

That experience narrates the experiences the Village Branch Library director and its staff had to navigate until until this day at the first bilingual library in this city.

“Those were the first Village library years, around 2003 and 2004. We were at the crest of the immigration boom in Lexington and people used to come here for any type of emergencies”, said Admishani.

By then, the library had just been inaugurated and her new hired director had just been invested into an adventure that would take her beyond a traditional librarian. At Village, she would become among many characters, a social service provider, a community leader, health promoter, teacher, language interpreter; and overall, an agent for positive social change for a young and growing community.

Around the year 2004, the Cardinal Valley Center had just moved from Oxford Circle to their current Versailles Road location and the Village library somehow filled that vacuum of services provided there. The new Hispanic community’s limitations on transportation and a walking distance from a heavily populated area transformed the Village library, until today, into a community center for referral and academic, cultural and social assistance… a key player in after school assistance and help for that sector of Lexington.

“The first community need we observed was school homework help because many parents did not have knowledge of the English language and could not help their children. We had also recurrent issues with questions about Medicaid, where to find a doctor o a dentist and more. We had to help daily with any new issues people walking into the library would bring to us. With time we improved about how and where to refer people with determined needs,” said Admishani.

Today, the library has 19 employees, dozens of programs, seven days of functioning services open to the public, a formidable circulation of around 12 to 14 thousand check outs per month, computer services, homework and tutoring programs, and an average of one thousand visits a day.
Betty was born in Cuba and at early age had to escape to the US with her family. She was nine years of age then. Her fascinating life took her to live in Iran until 1979 when the Islamic revolution obligated to escape (again) with her husband to the United States. Not wonder her adaptation to this work position was so successful: She had lived in several occasions the meaning to start a new life from zero migrating to a new geographical space and language, just as her main clientele at the Village library.

After 14 years, on February 28, Betty Admishani retired from the library leaving behind a legacy way beyond the books.

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